Véronique SansonLa Sanson empezó a cantar desde 1967 (se dice fácil), y en todos estos años –pero sobre todo en los 70 y 80– se ha convertido en un referente obligado dentro de la música francófona. Un tiempo casada con Stephen Stills (de Crosby, Stills & Nash), Véronique se exiló voluntariamente de Francia por varios años, pero ese lapso le reportó muchísimo en términos musicales. Sanson es ante todo una cantautora, y una pianista eximia. De algún modo, mientras muchos otros artistas surgen y se apagan en pocos años, ella ha logrado mantener en alto una carrera de casi cuatro décadas. En su momento tuvo la valentía de escribir canciones controversiales (como Allah , que le mereció amenazas de muerte por fanáticos islámicos).

Su fuerte son las baladas, y su sello una perspectiva femenina (no feminista) de muchos temas, no sólo del amor. Les compartimos una de sus canciones más celebradas y hermosas: Amoureuse (Enamorada) de 1972.

Ir ayer (12/04/07) a la única presentación de EVOC en Lima fue una manera más de admirar a los grandes compositores operáticos. Luchito Hernández decía que “Wagner había escrito la música de Beethoven en colores”. ¿Qué diría de la revolución auditiva que significa escuchar a Rossini, Puccini, Bizet y compañía en versión rock? Pues probablemente alguna alocución de entusiasmo. La gente de EVOC nos regaló un espectáculo soberbio, cuyos escasos puntos bajos no hicieron sino sazonar el resto del show. Esuchen un tema de su último CD, y lean la reseña del espectáculo de ayer…

 

Fueron dos horas de vibrante y juguetona creatividad; de alegría, energía y reencuentro (era impresionante ver a cientos de personas corear con soltura estrofas de Verdi). Tyley Ross y compañía se las traen. Y uno se pregunta: ¿por qué no se le ocurrió esto a otras bandas mucho antes? Bueno, la respuesta es que sí se les ocurrió: Queen y Guns’nRoses son sólo ejemplos, pero la diferencia es que EVOC ha hecho de este estilo una vocación permanente.

 

La voz de tenor y la vocación de actor de Tyley, y los arreglos de Kiesenwalter han hecho que este ensemble “haga click”. La poderosa estructura de los compositores son como pilares de granito cuya simetría, proporción y belleza trasuntan incluso bajo las espesas y barrocas capas de los arreglos rockeros. Y el histrionismo y melodramatismo de la ópera se adaptan muy bien a la fuerza de las baterías, sintetizadores y guitarras eléctricas.

 

Ma Anne Dionisio tiene menos brillo vocal que Ross, pero lo complementa con una pasión y un gran sentido escénico que proviene de su formación actoral. Y nada se diga de la impecable sección de cuerdas (violín, viola y cello). En suma, los espectadores gozamos como chanchitos y creo que la gente de EVOC también, con encore y todo.

 

Les compartimos el tema que se ha convertido en casi un himno en sus presentaciones en vivo: la versión 2005 de “La Donna è mobile”, de Rigoletto de Verdi.

Es difícil precisar por qué Gainsbourg es tan importante en la historia de la música popular, y no sólo en Francia. Compositor, pianista, arreglista, cantante y cineasta, probó casi todos los géneros (desde el mambo hasta el rap, pasando por el waltz y el reggae), y en todos compuso obras maestras. Feo como un demonio, fue pareja de las mujeres más hermosas de su época: Brigitte Bardot y Jane Birkin, por sólo mencionar un par. Alcohólico y drogo, era tan ineludible que aun en sus peores épocas de impresentable lo siguieron invitando y recibiendo en todos lados. Cuando uno escucha sus mejores grabaciones, es difícil creer que se hicieron en la década del sesenta y del setenta, tan modernas y actuales suenan (y no sólo en estilo: Gainsbourg siempre se preocupó porque el sonido de sus discos fuera inmejorable). La obra de este hombre –lascivo como un fauno, lírico como un poeta maldito, transgresor e iconoclasta– es imprescindible para cualquier aficionado serio de la música.

Como la gran mayoría de íconos franceses, Gainsbourg no nació en Francia, sino en el extranjero; más precisamente, en Rusia, de familia judía emigrante. (De hecho, llegó a verse obligado a usar la estrella de David cosida en el traje, al final de la Segunda Guerra Mundial.) Empezó tocando en cabarets para sostenerse mientras trataba de hacerse pintor. Sin embargo, sus composiciones muy pronto le redituaron muchísimo más que los cuadros. En sus inicios conoce a Boris Vian, que lo infectará por siempre con la estela de los poetas cínicos. Su rol de compositor fue siempre más grande que la de cantante, aunque en ese otro rol también es disfrutable. (France Gall gana el Eurovision con Les Sucettes, por ejemplo.) Pueden averiguar mucho más sobre este genio en su página oficial (désolé messieurs, está en francés). Les comparto esta canción, que refleja una de sus facetas más típicas: la obsesión con el sexo: el tema se llama 69, Année Érotique (69, Año Erótico), interpretado junto a Jane Birkin, por entonces su esposa.

porsuigieco

30Mar07

Entre 1974 y 1976, León Gieco, Raúl Porchetto, María Rosa Yorio, Nito Mestre y Charly García decidieron hacer magia juntos en vez de separados. Esta especie de conjunción intermitente de estrellas argentinas del folk rock plasmó sus esfuerzos en un álbum exquisito de 10 pistas (sin contar Burbujas Musicales, que es un saludo a la bandera, una señal del clásico entrabe que casi todos los divos experimentan cuando quieren trabajar como equipo). Contrario a lo que se pudiera esperar (Yorio era por entonces la mujer de Charly, y como es público y notorio Nito su sidekick vocal), y pese a la usual calidad de sus composiciones, García no dominó el ensemble. (Gieco aportó cuatro de los temas.) Podría decirse que fue una exhibición pareja, y lo más parecido a un trabajo colectivo exigible a un grupo de estrellas en la plenitud de sus carreras individuales.

El tiempo pasa y, para muchos de nosotros ochenteros y cuarentones, los grandes del folk rock argentino cantan, como Gardel, cada día mejor. Les comparto una de las canción es engreídas de este álbum: Quiero Ver, Quiero Ser, Quiero Entrar (de Charly).

matisyahu

29Mar07

La idea de un judío hasídico, ataviado con saco, chaleco y pantalón oscuro, tocado con el tradicional kashket y el sombrero de ala ancha y la barba crecida, rapeando al estilo jamaiquino en un local lleno de adolescentes y adultos jóvenes podría parecer surrealista, sino fuera porque ya muchísima gente está familiarizada con la persona mediática de Matisyahu.

Este joven que se crió en California es judío no sólo por herencia genética, sino por convicción íntoma (se dice que no actúa los sábados, respetando la tradición ortodoxa). Matisyahu es la forma hebrea de su nombre –en realidad, se llama Matthew Paul Miller–, y aunque no siempre fue hasídico, hoy por hoy esa peculiaridad le ha valido mucha notoriedad. La necesaria para destacar en la multitud de raperos norteamericanos.

Pueden leer algo más de él en allmusic y en wikipedia. En lo particular me gustán más sus primeros álbumes, sobre todo el Live At Stubbs, del que pueden escuchar una pista que para mí es hechizante: Beat Box. Hagan click en el ícono siguiente. De nada…



 

Acerca de

amadeus nace de mi frustración por encontrar suficientes personas que compartan al menos algunos de mis gustos musicales. por eso hallarán aquí intérpretes, compositores, cantautores y afines de los más variados pelajes, sonidos y colores. espero les guste.